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Reto 4 de la Comunicación Organizacional: Comunicación e inteligencia artificial


El cuarto reto, aunque no tan inmediato como los anteriores, tiene que ver con la relación entre estrategias de comunicación e inteligencia artifical. El B.O.T. es un sistema de inteligencia artificial que al ser usado como herramienta en estrategias de comunicación organizacional, permite un diálogo constante e infinito. Es una figura que el usuario puede ver y seleccionar según su preferencia en una pantalla. Será un personaje virtual que prestará servicios de atención al cliente y se encargará de resolver los problemas que presenten los usuarios, dialogando con ellos y adaptando la organización a sus requerimientos.

Otro ejemplo de estrategias comunicativas a nivel empresarial, son las que están desarrollando vendedores y anunciantes: una serie de aplicaciones de inteligencia artificial que puede conocer los deseos de los consumidores, determinar qué argumentos de venta funcionan mejor, y ampliar la base de una empresa en el mercado, utilizando los anuncios orientados (la personalización). Algunos pueden desconfiar de la tecnología que no entienden, mientras que otros, no pueden ver a su vez, los atractivos resultados que pueden dejar los programas de marketing. Sin embargo, es importante aclarar que las aplicaciones de inteligencia artificial deberán recorrer un largo camino para ser implementados a nivel minorista. “En el escenario digital, podríamos decir que se propicia una comunicación recíproca, interactiva, dinámica y necesariamente continuada, que ejerce una organización hacia sus públicos a través de Internet. Se dirigen hacia un público proactivo, informado e hipersegmentado que, en algunos casos, facilitará la labor de la organización, debido a su interés previo; u en otros, dificultará el diálogo debido al poder de selección, y la creación de filtración de información, en este nuevo escenario.” (Ramos, 2012, pág. 75).

Por otro lado, la inteligencia artificial, campo de la informática dedicado a hacer máquinas inteligentes, ha sido utilizada por las empresas de Internet para hacer los motores de búsqueda cada vez más precisos. Los militares la utilizan para llevar a cabo la vigilancia, y las instituciones financieras, para evitar el fraude. Los ordenadores utilizan complejos algoritmos y una lista detallada de instrucciones, para tomar decisiones o llegar a conclusiones que dan la impresión de que están pensando o aprendiendo. La solicitud de comercialización de la inteligencia artificial dependerá en gran medida, de uno de los principios más básicos de la industria: conocer al cliente. Al centrarse en sus perfiles, preferencias, deseos y aversiones; los vendedores pueden tratar de atraerlos.

Para ello, el problema radica en el uso de métodos tradicionales. Los perfiles de los clientes son, o bien, incompletos; o difíciles de ser convertidos en estrategias que realmente funcionen. Por ejemplo, en las compras que se hacen en un supermercado, los datos pueden decirles a los minoristas qué es lo que los clientes compraron recientemente, pero la tienda, no tiene manera de saber porqué respondió a determinada promoción. Con la inteligencia artificial sin embargo, los problemas son cada vez menos dispendiosos. Potentes sistemas informáticos pueden recoger información sobre los clientes y sus hábitos a través de una tarjeta de fidelidad, por citar un ejemplo. Los algoritmos pueden identificar patrones o tendencias en el comportamiento de compra que puede ayudar a los administradores a determinar qué productos podrían atraer a los clientes, o cuándo una promoción en la tienda sería más eficaz.

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